sábado, 19 de mayo de 2007

Llegan las mellizas


Cuando María Eva tenía 6 años su mamá decidió hacer un nuevo intento de formar pareja. Así llegaron las mellizas, María Cristina y María de Lourdes, un 22 de octubre de 1952.

Un detalle curioso: cuando estaban por nacer las melli, la gente le preguntaba si quería un hermano o una hermanita. Eva decía: quiero dos hermanitas. ¡Y su deseo se cumplió!



A poco del nacimiento, la familia se fue a vivir a una casa en Nuñez, a dos cuadras del estadio de River Plate. Oyendo el grito de los goles, en un tiempo en que los partidos de fútbol se jugaban solamente los domingos, surgió su aficción a River, que conserva intacta al día de hoy, y ha transmitido a sus hijos y nietos.



Un recuerdo de aquella época de su infancia: la visita del gran Angel Labruna (ponerse de pie, por favor...) a su casa, para llevarle a la mamá de María Eva un trabajo. En realidad, era la confección de las cortinas para la casa del jugador. Eva estaba de pie en el porche de su casa cuando vio bajar del automóvil al jugador estrella de River, lo siguió con ojos fascinados, hasta que se fue. En el auto quedaba un niñito moreno, que la miraba también con curiosidad: era el hijo de Labruna.



En ese mismo porche, María Eva aparece en la fotografía, con su abuela Angelina, su mamá y las mellizas.